Retro Memories










Engañados por la caratula.

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Una de las cosas que más añoro de los años 80 y 90 es la de realizar visitas periódicas al videoclub. A día de hoy aún visitó alguno en busca de alguna joya semidesconocida escondida entre los films de éxito que llenan las estanterías, pero ya no es lo mismo que hace 20 o 30 años cuando ir al videoclub era, posiblemente, la forma de ocio más barata a la que podía acceder.

Además, como ya he explicado anteriormente, ir al videoclub me permitía descubrir películas que por cuestión de edad aún no había visto, amén de poder ver los hits del momento. Seguir leyendo…

Escrito por el viejales Alex Oliveres. Esto está en Películas y se ha recordado ninguna vez

20 de abril del 90: La Polla Records, Quemando Ruedas y Los del Rayo

Quizá a algun@ de vosotr@s os haya venido a la cabeza la canción de los Celtas Cortos “20 de Abril” al empezar a leer el título de esta entrada. Nada más lejos de la realidad. La fecha hace alusión al día en el que asistí a mi primer concierto de rock pagando la entrada. Anteriormente había asistido a conciertos gratuitos, algunos de colegas, alguno en el que yo tocaba la guitarra en nuestro grupo del cole “Kaos Etílico”, o a alguno que forma parte de la memoria sibarita de unos pocos elegidos como lo es el “Rock’n'Sec Festival” celebrado del 21 de noviembre de 1987 en “La Carbonera”, en Barcelona, donde actuaron las bandas Zenit, Hathor y Akelarre.

Pero nada comprable a lo que nos iba a deparar el concierto de los de Agurain y sus teloneros. Yo era un imberbe que iba por la vida con aires de pseudo-punk, al igual que la gran mayoría de mis colegas. Estoy convencido de que si nos pudiese ver a través de unos prismáticos temporales vería a unos niños vestidos con botas, pantalones vaqueros, camiseta de alguna banda o reivindicativa y camisa a cuadros por encima que, a pesar de tener mucha actitud, carecíamos de demasiada imagen. No sé si me explico. Bien, la cuestión era que teníamos nuestras entradas (que supongo que compraríamos en alguna de las tiendas de discos de la calle Tallers de Barcelona), conseguidas después de pagar mil pesetas por ellas (¡actitud punk a tope!) y solo nos quedaba esperar a que llegase el día del evento. Seguir leyendo…

Escrito por el viejales Manel Romero. Esto está en Música y se ha recordado ninguna vez

Tres juguetes que mitifiqué siendo niño y que en realidad eran una puta mierda.

¿Alguna vez os habéis sentido engañados por la publicidad? Sí, ¿verdad? Todos en algún momento de nuestra vida nos hemos sentido estafados cuando después de caer en el influjo de un anuncio televisivo hemos comprado un producto mediocre.

Hoy, cuando muchos de nosotros pasamos la treintena e incluso la cuarentena, no picamos tan fácilmente a los cantos de sirena de ciertos anuncios pero cuando eramos pequeños muchos nos sentimos fuertemente atraídos por un juguete debido a su publicidad. Bastaba con ver un anuncio con una canción pegadiza para desear enormemente poseer ese juguete. O esos carteles promocionales donde veías a un/a niñ@ con una cara de felicidad absoluta al tener un juguete entre las manos que te hacia envidiarles y, porque no decirlo, odiarles por tener la suerte de poseer ese “algo” que tus padres no te querían comprar.

Hoy os voy a hablar de tres juguetes por los que sentí una pasión desbordada. Pasión que mantuve hasta que, finalmente, los pude tener y descubrir entonces que no es plata todo lo que reluce y que la publicidad no era/es más que una sarta de mentiras.

Este hombre quedó tan marcado por los tres juguetes de los que os hablamos hoy, que ahora hace cosas tan raras como esta.

Este hombre quedó tan marcado por los tres juguetes de los que os hablamos hoy, que ahora hace cosas tan raras como esta.

Gracias a ellos descubrí que una buena publicidad y/o promoción de un producto es lo más básico para su éxito y esas Seguir leyendo…

Escrito por el viejales Alex Oliveres. Esto está en Juguetes y se ha recordado 1 vez

Retro Bits: “Load’n'Run”, la mafia italiana que lo pirateó todo (o casi todo)

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La gran mayoría de los (pocos privilegiados) que leeréis estas lineas estaréis más o menos familiarizados con el termino “semanada”,  ”paga semanal” o ponedle el nombre que queráis, lo importante es el concepto. Pues bien, en tal caso también sabréis las grandes dificultades que poder administrar una pequeña cantidad de dinero cada siete días podían llegar a generar en el espíritu consumista de un niño de los ochenta (sí sí viejun@s, me refiero al siglo pasado, “de los años ochenta del s.XX”). Chucherias, gominolas, cromos, tebeos, máquinas arcade del salón del barrio, pequeños juguetes, pinballs, futbolines etc… La lista podía ser tan larga cómo se quiera o tan larga cómo tentaciones podías encontrarte en el camino. A todo ello se tuvo que sumar, en un momento decisivo de la historia de la humanidad, los juegos que necesitábamos comprar para alimentar nuestros cerebros y los cerebros cibernéticos de nuestro Spectrum, Amstrad, Commodore o MSX. Sí amiguitos, necesitábamos software de entretenimiento para nuestras bestias pardas de 8 bits y eso costaba dinero, mucho dinero. El precio de un juego más o menos bueno podía estar entre las 2500 y las 5000 pesetas, una pasta gansa vamos, y su compra se limitaba a fechas especiales como cumpleaños, navidades, etc… Pero claro, nosotros queríamos más, mucho más y el dinero teníamos asignado periódicamente no daba para tanto. Entonces fue cuando apareció la piratería. No os engañéis, el problema de vender copias ilegales de productos con copyright no es un invento tan reciente como nos han querido vender las grandes multinacionales del ocio, no, la piratería estoy convencido de que existe desde que el ser humano apareció en este planeta o, como mínimo, desde el momento en el que plasmó algo sobre un soporte físico para venderlo y sacar un beneficio. ¿Acaso no fue piratería lo que hizo Gutenberg con su imprenta al traducir la Biblia al alemán? Seguir leyendo…

Escrito por el viejales Manel Romero. Esto está en Retro Bits y se ha recordado ninguna vez

Doble sesión: Curso del 65 / Run, perseguido por todos

Nuestra doble sesión de hoy está dedicada a un actor que fue uno de mis ídolos durante mi adolescencia: Patrick Dempsey.

Desde mediados de los 80 hasta principios de los 90, Patrick Dempsey protagonizó algunos de los films que se convirtieron en auténticos hits en los videoclubs de todo el mundo, como por ejemplo los ya reseñados por aquí: “No puedes comprar mi amor” y “Albóndigas III: Los chicos están calientes”.

El tándem de films que conforman nuestro programa de hoy está formado por la película que supuso su debut en el cine, y en la que tiene un rol secundario, y por una cinta que se estrenó a principios de los 90 cuando nuestro protagonista de hoy ya tenía un estatus de estrella de los videoclubs ganado a pulso.

Sin más dilatación vamos a descubrir de que films se tratan:

Curso del 65 (Heaven help us 1985)

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Escrito por el viejales Alex Oliveres. Esto está en Películas y se ha recordado ninguna vez

Top 5 de los peores instrumentos de tortura de la clase de gimnasia

Cuando en la escuela no destacabas por tus resultados académicos en asignaturas como matemáticas, lengua o naturales, siempre te quedaba una pequeña salida a tu bajo nivel al presentar las notas a tus padres escudándote en las notas de una de estas dos materias: música o gimnasia. A priori eran incompatibles entre sí y si eras de una era imposible, o prácticamente imposible, dominar la otra. Los “cachetas” hipermusculados dominadores de los patios escolares a base de violencia e intimidación, pero que a su vez eran incapaces de entender conceptos básicos como “suma”, “resta” o “ortografía”, tenían su sancta sanctorum en el gimnasio de la escuela. Esos aspirantes a “primos de Zumosol” cuyos alardes físicos eran inversamente proporcionales en cantidad a su cociente intelectual, dominaban sin problemas las sentadillas, las verticales, los saltos mortales y toda una serie de artes tan útiles para el día a día como lo fue en su momento la revista Comando.

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Por otro lado estábamos los de música. Seres de luz con una comprensión del universo y sus misterios tal, que no necesitábamos para nada las banales enseñanzas de las asignaturas, ya que nosotros lo veíamos todo a través de los ojos de nuestro innato raciocinio supremo. ¿Estudiar los ríos? ¿Para qué? El agua sale de los grifos, ¿no? Vivir la vida de esta manera tan alejada de los problemas más mundanos y del universo más físico hacía que nuestros cuerpos no estuviesen preparados para demasiados alardes de fuerza bruta. Nosotros éramos creadores y entendedores, no ejecutores ni soldados ciegos de actitud violenta. Es por eso que la peor tortura para nosotros era la condena irremediable a asistir a las clases de gimnasia. Alguna que otra vez la excusa del dolor de cabeza o del resfriado funcionaba. Alguna que otra vez podías esconder la ropa de deporte y hacer ver que tu madre se había olvidado de dártela o que tú la habías perdido. Pero eran días muy contados, y a la que abusabas de este tipo de trolas y triquiñuelas la actitud del profesor hacia ti aún era mucho más virulenta. Ya que una cosa hay que tener clara, en aquellos remotos tiempos de la E.G.B. ochentera, el profesor de educación física no era más que uno de aquellos “cachetas” de los que he hablado antes que, por vete a saber tú que extraños designios del destino, había llegado a sacarse algún titulillo que lo habilitaba para dos cosas: primero, meter mano a las chicas de B.U.P. y C.O.U. cuando las ayudaba a realizar la vertical y el pino puente, y segundo, a atormentar con saña despiadada a aquellos que no podíamos realizar las estupideces físicas que nos obligaba a hacer. Para ello contaban con varias armas y estas son, de entre todas ellas, las peores: Seguir leyendo…

Escrito por el viejales Manel Romero. Esto está en Tops y se ha recordado ninguna vez

Hits musicales de los 80: “Billie Jean” de Michael Jackson

Estimados viejunos y viejunas: A continuación os voy a relatar el origen de una de las canciones más famosas del hombre conocido como el Rey del pop.

Me estoy refiriendo a “Billie Jean” de Michael Jackson.

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Escrito por el viejales Alex Oliveres. Esto está en Grandes Hits,Música y se ha recordado ninguna vez

Lumirama de Madel

Hace unos días os hablé sobre el Skedoodle, un juguete que se cayó del carro alado para ir del mundo de las ideas al mundo sensible, haciendo así que mi alma recordase lo que se sentía al poder crear algo parecido al arte. Pues bien, de otro remoto lado del mundo inteligible llegó para iluminarnos a todos, un día indeterminado, el Lumirama de Madel:

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Originalmente creado y comercializado en 1967 por la empresa norteamericana Hasbro bajo el nombre “Brite-Lite”, Lumirama era un juguete que directamente te podía hacer a-lu-ci-nar. ¿Por qué? Pues muy fácil, porque de la nada podía hacer que se hiciese la luz cual dios monoteísta en busca de crear un nuevo  universo a partir de la nada. Su funcionamiento no podía ser más sencillo. Una base cóncava de metal o de plástico (dependiendo de las diferentes versiones que existieron a lo largo del tiempo) donde había una bombilla que proyectaba su luz hacia el exterior. Allí se situaban dos elementos clave, un base donde poner las plantillas de papel pre-impresas con diferentes formas de papel negro y una rejilla metálica perforada que servía para ir colocando las pequeñas piezas de plástico translúcidas de colores. Y aquí es donde estaba la clave de todo, en esas piezas. Pero dejadme explicar un poco el proceso que hacía que lo que hacías con un Lumirama fuese tan estéticamente atractivo. Seguir leyendo…

Escrito por el viejales Manel Romero. Esto está en Juguetes y se ha recordado ninguna vez

Recomendaciones ochenteras para el Día del Libro

Hoy, aprovechando la proximidad del Día del Libro, me tomaré la libertad de aconsejaros unos libros que estoy seguro serán de vuestro agrado.

Son libros especialmente indicados para personas como vosotros, que sois seguidores de Retro Memories, que necesitáis, de tanto en tanto, leer algo que os proporcione una dosis de nostalgia.

Estos libros os ayudaran a recordar películas, actores, cantantes y/o videojuegos aparecidos en los años setenta y/o ochenta. Pero no solo a recordar, os van a proporcionar infinidad de datos que, seguro, serán de gran interés para vosotros.

Prestad atención porque está es nuestra lista para el Día del Libro: Seguir leyendo…

Escrito por el viejales Alex Oliveres. Esto está en Libros y se ha recordado ninguna vez

Retro Bits: After Burner (1987)

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Cinco de la tarde de cualquier día de agosto. Año sin derterminar… bueno sí, entre 1987 y 1989, pero no podría precisar más. Como cada aburrido día de verano en la gran ciudad había quedado con mi amigo Luís para, como cada aburrido día de verano en la gran ciudad, ir al único sitio donde cada aburrido día de verano en la gran ciudad se hacía un poquito más soportable: al salón de máquinas recreativas o arcade o, como lo llamábamos nosotros: “las máquinas”. El trayecto no fue demasiado diferente al de cada aburrido día… (vale vale, lo pillo, os vais haciendo a la idea de como eran aquellos veranos, ya no lo repito más), Luís me explicaba las apasionantes mañanas de playa de su novia que estaba de vacaciones en un pueblecito de la costa, y yo me limitaba a ir haciéndome un planing mental de cómo iba a distribuir el dinero y el tiempo en “las máquinas”. Seguro que caería una partida al “Hyper Sports“, tenía que seguir defendiendo mi récord de salto de pértiga. El “R-Type” tampoco se salvaría. Y alguna que otra moneda seguro que me serviría para darme un garbeo por Coconut Beach con una rubia imponente sentada a mi lado en un Ferrari al jugar al “Out Run“. Tenía que contar con guardar 5 duros para la consabida partida a billar americano de final de tarde y otros 10 para invertir en la jukebox de vídeos musicales que, por aquel entonces, tenía como únicos hits que me interesasen “The Look” de Roxette y “Fiesta” de The Pogues. Este: Seguir leyendo…

Escrito por el viejales Manel Romero. Esto está en Retro Bits y se ha recordado ninguna vez