Burmar Flax es, tal vez, el producto más rentable que haya salido nunca al mercado porque aunque parezca increíble de creer hoy día, en los 80 los niños consumían como poseídos este producto, que no dejaba de ser una bolsita rellena de agua y colorantes que se había puesto a congelar previamente a su venta al público.
Una de las razones de su éxito, o mejor dicho la razón, era su precio. Para que os hagáis una idea, el Popeye, que era el helado más barato que había por aquel entonces en el mercado, valía 25 pesetas y el Burmar Flax solo costaba 5 pesetas. Seguir leyendo…
